Es cierto que los hombres no podemos estar embarazados ni dar a luz…  Parece que la naturaleza no está por el igualitarismo, al menos por ahora.  😉

Sin embargo, aquellos que necesitamos escribir como necesitamos el respirar, tenemos un atisbo de lo que es sentir una semilla que crece en nuestro interior, que va tomando forma y que, finalmente, es dada a luz en forma de libro que se entrega al mundo y se enfrenta a él.

Me alegra haceros saber que estoy dando los últimos retoques a mi nuevo libro, un libro-entrevista que comenzó a escribirse hace cinco años y cuyas últimas correcciones realizamos hace unos meses.  Un libro del que estoy profundamente orgulloso pero que, al mismo tiempo, sé que me comportará incomprensiones por parte de muchos que ni tan siquiera lo leerán.  Porque en él converso sobre lo Divino y lo Humano con alguien muy conocido y controvertido cuyas experiencias y respuestas contienen mucho de esa perenne sabiduría que nos enseña y ayuda a vivir desde nuestra más profunda Identidad y valía.

No adelanto hoy más.  Sólo advierto y trato de generar cierta expectación.  Como en los embarazos, es bueno avisar antes de que llegue el bebé… Así se le acoge con más cariño y se le puede dar un digno recibimiento.

Que no sea por no preparar su alumbramiento.

Ya queda menos.

Muy poco.

Y empieza ese hormigueo en el estómago…  Ilusión y nervios.

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