‘Aunque lo superes, quedan las heridas’, ése fue el pensamiento que vino a mi mente el pasado domingo mientras contemplaba la vidriera cuya fotografía encabeza este breve post… Un hermoso y colorido Cristo resucitado que muestra el rastro que la pasión dejó en sus manos, sus pies y su costado.

Podremos reponernos a lo que nos venga, con fuerza y Gracia todo pasará, pero seremos marcados por la experiencia, lo que vivimos nos marca y debemos ser conscientes de ello.

No hay resurrección sin pasión y muerte, debemos morir a los que fuimos para renacer en quienes debemos ser…  Pero siempre habrá una continuidad, una Identidad que evoluciona, que se transforma, pero que está constituida y configurada por todo lo que ha vivido.  Porque cada experiencia, cada acontecimiento, cada encuentro y cada vivencia deja un surco en nuestro rostro y en nuestra alma que nos define, que nos muestra como seremos hoy…  Y mañana…  Por mucho que podamos cambiar.

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