Una brevísima meditación sobre la Navidad.

Ayer me acosté tarde celebrando la Nochebuena, así que hoy no he podido madrugar tanto como suelo hacer.  Por eso mismo, no he dispuesto de mi espacio habitual de silencio y recogimiento para meditar.

Siendo el día que es, lo he compensado escuchando la meditación de Rezando Voy (una app-podcast que recomiendo muy mucho 😉) mientras me arreglaba para salir a la calle.

Su reflexión sobre el evangelio de hoy me ha llevado a tomar conciencia de que la Navidad también nos habla de la imprevisibilidad de Dios, de un Dios que a menudo llega a nuestra vida sin que le esperemos, y de que nuestra vida es un viaje hacia lo desconocido, una aventura repleta de sorpresas que surgen en medio de nuestra cotidianidad, de la oscuridad e incertidumbre que forma nuestro día a día.

Ojalá sepamos ser como niños para abrirnos a lo que el Espíritu nos susurre, que siempre serán buenos consejos…  Recomendaciones para hacer de nuestra vida algo divino.

Los interesados en Rezando Voy, lo encontráis aquí: https://rezandovoy.org/

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