llama-fuego

Hay quienes piensan que educar consiste en llenar la mente de los niños con nuevos conocimientos que les vuelvan personas capaces de ganarse la vida siendo útiles a la sociedad, y transmiten -en el mejor de los casos- erudición a nuestros hijos.

Otros, son de la opinión de que hay que transmitir valores, y tratan de moldear las mentes y los corazones de los niños para hacer de ellos personas de bien.

Pero hay quienes tienen el don de percibir, en cada pequeño, a esa estrella que pugna por manifestarse, a ese conjunto de dones y virtudes que le han sido dadas como regalo para hacer de cada criatura una manifestación única e imprescindible de la Vida, una palabra que quiere y debe ser pronunciada.  Cada uno de nosotros somos un regalo para el mundo, cada uno de nosotros tiene algo único que aportar y decir.  Los auténticos maestros son aquellos que son capaces de percibir esa llama en nuestro interior y nos ayudan a protegerla, a cultivarla, a hacerla crecer hasta que ilumine y dé calor a nuestra vida y a la de quienes nos rodean.

He encontrado en facebook este fantástico vídeo sobre los guardianes de la llama.  Inspirado por las enseñanzas de Rudolf Steiner, me parece una maravillosa expresión de lo que debe ser la enseñanza…  Y un hermoso homenaje a esos padres y profesores que bien merecen la denominación de maestros:

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