Hay una pregunta a la que la mayoría respondemos de forma automática y, sin darnos cuenta, nos define.  La pregunta en cuestión es: ‘¿qué tal?’ o ‘¿qué tal va?’.

Ante esta cuestión, raramente ofrecemos una respuesta pensada y sincera.  Nos contentamos con un: ‘bien, gracias’, ‘vamos haciendo’, ‘hemos tenido días mejores’…  Y esa respuesta, en la mayoría de ocasiones, es un reflejo de nuestro optimismo o de nuestro pesimismo, y no tanto de la situación o circunstancias por las que transita nuestra existencia.

¿Y qué tiene que ver esto con el título del post?  Pues no lo tengo muy claro, ha sido una reflexión previa que ha surgido así…  Ya me perdonarás  😉  No, en serio, de lo que hoy quería hablar contigo es que a menudo pensamos que el ‘vamos haciendo’ es una buena respuesta, y no siempre lo es.  Hace poco me presentaron a una persona muy interesante que me hizo reflexionar el respecto.  Me hizo una pregunta tremenda:

si te doy a escoger entre tener una vida soportablemente infeliz o una vida insoportablemente infeliz, ¿qué escogerías?

¿Adivinas qué respondí?  ‘Soportablemente infeliz, claro’.  Me miró muy serio y su contestación me abrió un nuevo mundo: ‘mala elección.  Una vida soportablemente infeliz te convertirá en un zombie.  Quemarás tus días en medio de la infelicidad porque, como es soportable, no harás nada por cambiar tu día a día, porque el cambio nos aterra…  No vaya a ser que vayamos a peor.  Pero si tu infelicidad es insoportable, no tendrás más remedio que luchar contra ella con todos los medios a tu alcance…  Y, en muchas más ocasiones de las que te imaginas, ése es el camino que conduce a la felicidad.  Por eso yo soy de la opinión de que hay ocasiones en las que, cuanto peor, mejor‘.

No sé qué te parecerá su planteamiento, a mí me resonó muchísimo y me trajo ecos de la idea de la buena crisis de la que nos habla Álex Rovira, de la situación traumática como punto de inflexión.  Ojalá no caigamos en el error de ser muertos en vida que nos condenemos a una larga existencia de infelicidad, mientras tenemos la felicidad al alcance de nuestra mano.

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