Quienes leéis este blog tenéis algo en común: nos une el interés por descubrir quiénes somos en realidad y a qué estamos llamados, intentamos vivir con intensidad y profundidad, más allá de lo superficial.  Nos gustaría sacar provecho a la existencia que se nos ha regalado…

Pero es cierto que la búsqueda de la propia identidad no es un camino fácil ni claramente señalizado, a menudo es preciso adentrarse por caminos que no sabes si son los adecuados…  Y entonces, es fácil que nos sintamos perdidos.

Sin embargo, existe un criterio, una experiencia, que puede actuar como GPS de quiénes somos: qué nos hace sentir más vivos, cuándo nos sentimos pletóricos de vida, cuándo nos entusiasmamos…  Esto es, cuándo sentimos a Dios dentro de nosotros (que es a lo que apunta la etimología de entusiasmo).

Hay actividades que nos recargan las pilas, que nos llenan de energía interior…  Y las que a mí me producen ese efecto no son las que te lo producen a ti…  Porque dependen de quién eres en realidad.  Hay que buscar esas actividades y fomentarlas, cultivarlas, meditarlas…  Tratar de vernos reflejados en ellas.  ¿Qué trata de decirnos esa relación de afinidad y sintonía que nos pone ‘a tope’?

Te animo a dedicar el día de hoy a que dialogues con todo aquello que te entusiasma, a tratar de experimentar esa energía espiritual que te embarga y a preguntarte a dónde te conduce o qué te dice de ti y de tu vida ese flujo que te limpia y recarga de ilusión, fuerza, y esperanza.

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