En la puerta de un colegio.

Primer día de clase.

Hora de salida para volver a casa.

Mamá de alumno nuevo aguarda a su hijo ansiosa, para ver cómo le ha ido su primer día en la nueva escuela.

 

Se abre la puerta.

El niño corre hacia ella, feliz, con una sonrisa de oreja a oreja.

Ella, satisfecha, le dice:

– Cariño, veo que te ha gustado mucho el nuevo colegio, ¿no?

 

Respuesta del niño:

– Mamá, por favor, no confundas la ida con la vuelta.

 

La madre, lógicamente, se queda ojiplática.

 

¿Cuántas veces, nosotros, sacamos conclusiones precipitadas como la de la mamá de esta historia?

Vemos lo que vemos.

Y lo interpretamos como lo interpretamos.

Y creemos que es evidente.

Y actuamos en consecuencia.

Y a veces nos equivocamos estrepitosamente.

¡Y cuesta tanto reconocerlo!

 

Pero es que no somos perfectos.

Y, pese a ello, se puede ser feliz.

O eso, al menos, es lo que defiende este LIBRO: https://amzn.to/3uk36XL

 

Léelo y me cuentas si te ha ayudado a prejuzgar con menos facilidad.

 

¡Que tengas un día fantabuloso!

Nos seguimos leyendo.

 

*Foto de Kyle Nieber en Unsplash

Share This