conversando en el jardín

Hay momentos que se te graban en la retina -y en el recuerdo- con una fuerza inusitada.  Ayer viví uno de ellos: una deliciosa y soleada tarde, en un hermoso y amplio jardín, conversando sentado en un banco -a la sombra de un frondoso árbol- con mi esposa, mi padre y el mayor de mis hijos.

¿El tema?  Lo divino y lo humano, el arte de vivir y de morir, el aquí y el más allá, los que somos y los que nos gustaría ser…  Todo ello conjugado desde la experiencia de mi padre, la intuición y practicidad de mi esposa, y el sentido común y le ingenua sencillez que desarma de mi hijo.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de no hacer nada… Hacía tiempo que no sentía la fuerza de una conversación compartida con tanta intensidad.  Tres generaciones, cuatro puntos de vista. un mismo interés: nuestra humanidad.

No sé que sacarían el resto de ese diálogo, pero a mí sí que me produjo múltiples frutos, goces y disfrutes.  Un momento mágico que repetir, un momento único que recordar…  Para siempre.

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