Hay épocas en las que me resulta bastante sencillo sentarme a meditar o a hacer oración.  Tiempos en los que no me cuesta hacer silencio por fuera y por dentro para escuchar a Aquello o Aquél a quien no siempre oímos en medio del mundanal ruido…

Pero también tengo días, como el de hoy, en el que mi mente está en ebullición y no dejan de aparecer pensamientos, recuerdos e imágenes por mucho que intente concentrarme en mi respiración o en un mantra.

Hace un tiempo, me cabreaba.  Ahora, algo menos.  En lugar de pelearme con todos esos nubarrones mentales, los dejo pasar y contemplo su continua e interminable sucesión…  Y, en ocasiones, hasta aprendo algo de ellos.

Es mi experiencia, la comparto por si te ayuda en esa lucha por hacer silencio que no siempre se gana…  Hay que ver la fuerza que tiene el ruido.

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