Sé que el cambiar es algo que cuesta, que se nos hace cuesta arriba.  Puede que hagamos pequeñas rectificaciones en nuestro rumbo pero, ¿un cambio de verdad?  Eso nos aterra, porque exige mucho.  Nos exige renunciar a nuestro hoy en nombre de un mañana incierto.

Sin embargo, si tu hoy es gris y triste, te conviene apostar por un mañana distinto.  Sin agobios y con el convencimiento de que no saldrá bien a la primera, pero con la tranquilidad de saber que ya estaremos mejor encaminados, e ilusionados por poner en marcha un nuevo proyecto vital.

Ahora bien, no te dejes llevar por quimeras.  Piensa bien a dónde vas a dirigirte.  Que tu proyecto de vida tenga en cuenta quien eres, no te dejes embelesar por las vidas de otros…  Te pueden inspirar, pero no arrastrar.  Porque ellos son ellos y tú eres tú.  Ellos tienen sus capacidades y tú las tuyas.  Ellos tienen su destino y tú el tuyo.

¿Quieres ser más feliz?  Busca tu camino, encuentra tu camino, sigue tu camino…  ¡Sé tú mismo!  Eso es todo.

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