Este post, como en anterior, está escrito desde el móvil durante mi paseo matutino por la playa.

Tengo la suerte de vivir en una población costera que me permite andar por la orilla del mar.

Sin embargo, antes de que te formes una imagen idílica, déjame que te cuente algo: después de tres días paseando por la playa, decidí ponerme unos auriculares y escuchar podcast.

¿Por qué? Porque, aunque madrugo, es imposible caminar escuchando la carencia de tus pasos y de las olas del mar… El ruido de los coches, los camiones, las motocicletas y los trenes lo vuelve una misión imposible.

En lugar de relajarme, como cuando paseo en silencio por la montaña, el ruido me estresaba… Y cabreaba. Otro punto a favor de los silenciosos coches eléctricos. ?

Sin embargo, hay un punto del camino en el que es más fácil encontrar el Silencio. Desde él te escribo, sin auriculares, disfrutando del amanecer y de la dulce caricia de las olas. Soñando en ese silencio perdido que confío en que un día sepamos recuperar… Porque falta nos hace.

¡Que pases un buen día!

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