Todos buscamos la felicidad, también en estos tiempos de confinamiento.  A menudo confundimos el camino y la buscamos donde no se encuentra.  Esta mañana, afeitándome sin prisas y tratando de ser plenamente consciente del instante, he visto con claridad dónde se encuentra el secreto de la felicidad, al menos en mi caso:

Para ser feliz y vivir con paz y serenidad interior debo complacer a la persona que me está mirando desde el otro lado del espejo, debo lograr que me mire con afecto y satisfacción.  Con eso basta.

No se trata de satisfacer a los padres, ni a los jefes, ni a tu pareja, ni a tus amigos ni a tus hijos.  La única satisfacción que te traerá felicidad es la de atender a lo que realmente quieres en tu interior.  Pero no es fácil descubrirlo, hay que trabajar mucho para lograrlo.  Seguir tu vocación, atender a la llamada de tu naturaleza, a tu esencia, es una carrera de fondo.  ¿Estás dispuesto a iniciarla?

Si eres fiel a ti mismo, si no tratas de engañar a quien te mira desde el otro lado del espejo, no sólo encontrarás tu felicidad sino que te convertirás en pilar de satisfacciones y alegrías para todos los que te rodean, porque de ti manará vida, y vida en abundancia.

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