Se quedó corto el maestro Unamuno cuando cantó a la lectura como el vivir la vida que otros soñaron…

Sueños transmite el leer, pero también anhelos y pensamientos.

No voy a hacer aquí un elogio de la lectura como instrumento, aunque sin duda es cierto que ayuda a formar nuestra capacidad expresiva y nuestro raciocinio, estructura nuestra mente, ofrece un medio inestimable para avanzar en el estudio y conocimiento de cualquier cuestión, hace estallar nuestra creatividad e imaginación con la mecha que supone cada página, nos ayuda a relajarnos al viajar a lugares exóticos -cómoda y gratuitamente- sin movernos de nuestro sillón, previene la pérdida de memoria, fortalece las conexiones neuronales, facilita la empatía y posibilita la erudición…

Si hacemos en Google una búsqueda con los términos «beneficios de la lectura» encontraremos cientos, miles, de resultados sobre los aportes instrumentales del leer.

Sin embargo, uno puede ver los libros de otro modo, como puertas abiertas a lo desconocido, como furtivas entradas al alma de su autor, como lugares de encuentro con esos personajes del pasado con el que nos habría gustado conversar y con los que -gracias a sus obras- podemos compartir intimidades, dejándonos influenciar por sus opiniones y pareceres…

Los libros son una fuente inagotable de experiencias ajenas que se pueden interiorizar, de otros puntos de vista que se pueden degustar, de otras sensibilididades que se pueden experimentar…

El libro es un lugar de encuentro con el otro, un espacio de diálogo simpático, de apertura a lo ajeno…

La lectura es cultura porque es cultivo de nuestra humanidad, nos conecta con el pasado y pone los cimientos de nuestro futuro…

La lectura es riqueza del alma, es absoluta entrega al otro, es recibir dando…

La lectura es alimento para el alma, higiene mental y espiritual, camino de paz interior y de paz social porque es cultivo del pensamiento y la palabra, y es cuando callan éstos que suenan los puños y las pistolas…

La lectura es…  Es algo fantástico, indescriptible, increíblemente humano y divino.

No te dejes llevar por mi escrito, toma un libro y lee.  Escógelo bien, ése es el único secreto para volverte un ávido lector…  Busca el tema que te interesa, el autor que te conmueve, el pensador con el que vibras…  Y mécete en sus páginas, ábrete a su verbo, déjate fecundar por sus líneas…  Verás cuántos frutos y cuánto gozo. Un buen libro te hace mejor y más feliz.

Cada día soy menos partidario de la lectura crítico-académica.  Cada día me preocupa menos qué quiere decir el autor, a qué línea de pensamiento pertenece, en qué escuela se formó, en qué corriente podemos enmarcarlo…

No, la pregunta que me hago al leer -y que te invito a que te hagas tú también- es:  ¿Qué me dice -a mí- este texto? ¿Qué resonancias despierta en mi interior? ¿A qué reflexiones y conclusiones me conduce? ¿Cómo me transforma? ¿Cómo me invita a cambiar?

Cada libro es una puerta abierta al centro de nosotros mismos, a través de la intimidad de su autor.  Disfrutemos de ese encuentro.  Cuidemos de la lectura porque supone cuidarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

¿Quién no quiere codearse con los mayores genios de la historia con la esperanza de que se le pegue algo de su ser y saber? 

Pues hoy están a nuestro alcance, nos están esperando en ese estante.

Toma y lee…  Nada volverá a ser igual porque, cuando termines el libro, tú ya no serás el mismo…  Habrás crecido…  Serás más.

Buena lectura.

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