Hay un proverbio árabe que reza lo siguiente:

Siempre es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad

En estos tiempos convulsos, en los que hay mucho de lo que quejarse y mucho que criticar, ojalá seamos todos capaces de no dejarnos llevar por la rabia y la maldición infructuosa y -en lugar de eso- apostar por aportar nuestro grano de arena, nuestra pequeña luz en medio de la oscuridad.

Porque, cuando nos rodea la negrura, la más leve chispa nos ilumina a todos, nos llena de esperanza y nos recuerda que también nosotros podemos sostener una vela que nos conduzca -junto a aquellos que nos rodean- por un camino que, sin ella, sería intransitable.

Seamos luz y no más oscuridad, seamos parte de la solución y no del problema.  Seamos nosotros mismos, hombres y mujeres para los demás.

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