Lo sé, todos vamos acelerados, con prisa, corriendo como descosidos…  Aunque no sepamos hacia donde.  Pedaleando sin parar, por miedo a que la bicicleta se pare y nos vayamos al suelo.  No es fácil pararse, así que hay que buscar maneras de reflexionar y meditar en medio de nuestro mundo y nuestras circunstancias.

Una pregunta que suele funcionar bien para quien vive angustiado en medio de una vida frenética y no sabe si pedalea en la dirección adecuada es: ¿eres ‘recordable’?  ¿Haces algo con tu vida que consideres que hará que te recuerden -preferiblemente con cariño y agradecimiento- cuando tú ya no estés?

Es una pregunta cuya respuesta -si es un no- duele y te resitúa.  Porque nada vale lo que no te pervive, lo que no genera recuerdos y sentimientos de gratitud y cariño hacia ti.

¿Que recuerdo tendrían de ti hoy -si murieras- tu pareja, tus hijos, tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus compañeros de trabajo?  ¿Hay alguien más -fuera de tu círculo más cercano- que fuera a echarte de menos?  ¿Alguien para quien realmente fueras una pérdida?

¿Eres recordable?  ¿Para quién serías hoy una pérdida?  Dos sencillas preguntas que iluminan el camino por el que has escogido vivir y te invitan a plantearte si has acertado o si, por el contrario, es el momento de tomar una nueva dirección.

¿Cómo lo ves?

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