La música, como los olores, es un increíble potenciador de la memoria, un eficaz instrumento de anamnesis platónica.  Basta con escuchar los primeros acordes de una canción que fue significativa para ti en el pasado para que tu conciencia se remonte a ese momento y reviva los pensamientos, emociones y vivencias de entonces.

Una canción, una sencilla canción, es capaz de ir mucho más allá que las palabras.  Su conjugación con la musicalidad, con la armonía de la melodía, traspasa capas del alma que restan cerradas al simple verbo.

Hay canciones que nos remontan a nuestro primer amor, otras al descubrimiento de la libertad, algunas a los conflictos de la adolescencia, puede que haya una que nos traslade a una experiencia significativa de Belleza o Unidad…  Hay canciones que actúan como puentes que nos reconectan con aquellos momentos que nos definen, que nos han modelado, que han ido determinando quienes somos.

Te animo a hacer hoy un viaje por tu biografía a través de las canciones.  Escoge entre cinco y diez canciones que vincules con momentos esenciales de tu vida, ponlas en una lista y escúchalas, estando atento a todo lo que despiertan en ti como si de una meditación se tratara.  Te sorprenderá todo lo que se remueve, todo lo que aflora, todo lo que descubres.

Abróchense los cinturones, vamos a partir hacia ese ayer que dio lugar al hoy y que apunta hacia nuestro mañana.  Promete ser un viaje inspirador e interesante.

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