La escritura tiene un gran poder terapéutico: tanto para quien escribe como para quien lee.

Escribir es una actividad que puede proporcionar beneficios tanto emocionales como cognitivos si brota de la mente y el corazón.

Para quien escribe, permite poner en palabras los pensamientos y sentimientos, explorar y superar obstáculos y buscar claridad y alivio. Para quien lee, ofrece la oportunidad de explorar su inconsciente, desarrollar la empatía y la comprensión y, posiblemente, encontrar consuelo o entendimiento. La escritura es una poderosa herramienta de crecimiento y desarrollo personal y espiritual.

Llevo tiempo sin publicar pero no sin escribir.  He escrito mucho, pero he escrito para mí.  Había -y hay- mucho por trabajar y sanar, pero eso pertenece a mi intimidad…  Una buena amiga a la que hay que cuidar.

Ayer, un antiguo compañero al que hacía años que no veía, me pidió que retomara mis meditaciones diarias porque a él le ayudaban.

Seguiré su consejo e intentaré retomar esa buena costumbre.  Con la asiduidad que las circunstancias me permitan, pero abriré de nuevo las puertas de mi mente y de mi alma.

Bienvenidos de nuevo a ésta, vuestra casa.

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