Hoy he leído una frase de Anxo Pérez que me ha parecido fantástica, realmente espléndida:

¿Qué habría sido de la historia del baloncesto si Michael Jordan nunca se hubiera cruzado con una canasta?’

Sin embargo, hay algo implícito en la pregunta que no debe pasarse por alto para comprender la carga  de profundidad que supone:

¿Qué habría sido de Michael Jordan si nunca se hubiera cruzado con una canasta?’

Muy probablemente, no sabríamos nada de él.  Habría tenido una vida como tantas otras.  Pero el cruce de la circunstancia adecuada con su talento (junto a un trabajo más que duro) hizo posible que su estrella brillara con una luz cegadora que llama la atención de cuantos saben algo de él.

A menudo, nuestra vida es una repetición de patrones.  Es algo así como el día de la marmota.  Mil rutinas repetidas de forma automática, sin cambios ni conciencia.  Vivimos en lo conocido, sin sobresaltos…  Pero también sin oportunidades.

Salvo que tengas una vida absolutamente plena, te animo a romper tus rutinas, a probar nuevos hobbies, a leer nuevos libros, a conocer a gente nueva, a frecuentar sitios distintos.  Sólo así surgirán nuevas oportunidades de descubrir facetas y dones de ti mism@ que ahora mismo permanecen ocultos para ti y para los demás.  Ayudémoslos a aflorar, a brillar y a iluminar nuestra vida (y la de quienes nos rodean) de un modo nuevo.

Aprovechemos cada día, cada jornada, para conocernos mejor.  Porque cada día vivido es un día invertido o perdido.  ¿No estaremos dejando pasar la oportunidad de cruzarnos con nuestra canasta?  Movámonos.  Una vez más, la elección es nuestra.

 

 

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