Hablábamos ayer de las vacaciones…  Seguimos hoy con ellas porque, meditando esta mañana, he caído en la cuenta de que son el tiempo ideal para reavivar el fuego en el corazón.

Para vivir, no basta que el corazón lata…  Es preciso que arda.

Sin fuego en el corazón, no vivimos…  Sobrevivimos.

¿Qué es lo que caldea tu corazón?  ¿Qué es lo que te enciende por dentro?

Ahora que tenemos tiempo, puede ser un buen momento para planteárnoslo y -si es preciso- reavivar las brasas para acrecentar las llamas…  Y, con ellas, llenar el mundo de luz y calor.

Fuego hemos venido a traer al mundo, y ¿qué queremos sino que arda?

Hay que llenar los caminos por los que transitamos de la luz y amor que guardamos en nuestro corazón…  Fuego capaz de prender a otros corazones para que, cada uno a su modo, manifieste y comparta los tesoros que oculta en su corazón.

No pagues tu fuego, no ocultes tu luz…  

Eres…  Imprescindible.

Share This