Nunca sabes dónde vas a recibir una nueva enseñanza, por eso es preciso estar siempre atento.  La semana pasada, estando con la familia en la montaña, conversé un rato con un agricultor del lugar que me dijo una frase que me quedó grabada a fuego, como si se tratara de una sentencia de Séneca: para cultivar la tierra es preciso tener la mano en el arado y la mirada en la meta.

Me pareció una forma clara, sintética y poética para recordarnos que tener la mirada puesta en la meta nos mantendrá en el camino recto, adecuado, pero que para que éste se airee y pueda dar fruto es preciso mantener la mano firme en el arado, trabajar con esfuerzo y constancia para alcanzar la meta a través de un sendero lleno de vida y de los mejores resultados.  Un camino cansado, pero imprescindible.

Soñar y transpirar, la cabeza en las nubes y los pies en la tierra.

¡Qué fantástica recomendación!  ¡Qué buen recordatorio!

A mí me removió, por eso te lo transmito, por si a ti también te ayuda y te anima a soñar y trabajar por construir tu sueño.

Ya me dirás qué tal te ha ido.

Share This