He hecho un descubrimiento que, como las más bellas ideas, puede sintetizarse en una paradigmática y paradójica pregunta:

¿Sigue tu corazón a tu mirada, o sigue tu mirada a tu corazón?

Me he dado cuenta de que, si algo caracteriza a la gente voluble y desgraciada, es que su corazón sigue a su mirada.  Como se dice vulgarmente, ‘culo veo, culo quiero’.  Siempre tras lo nuevo, tras lo último, tras lo que llama su atención.

Por el contrario, aquellos que suelen tener auténtico éxito y se encuentran satisfechos con su existencia son quienes son capaces de dirigir su mirada hacia donde les marca el corazón, y no se despistan ni abandonan su camino por mil distracciones que les tienten.

Así que preguntémonos: ¿sigue mi corazón a mi mirada, o sigue mi mirada a mi corazón?

 

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