La vía espiritual, al menos tal y como yo la vivo, está repleta de tensiones que normalmente se superan por integración y no por elección.  La respuesta a las principales cuestiones relativas a la interioridad siguen una lógica ‘y-y’ y no una lógica ‘o-o’.

Me explico: a lo largo de mi vida me he planteado muchas veces si los avances espirituales son fruto del esfuerzo personal o de la gracia.  Si nos los ganamos o son un don.  La lógica dual de ‘o una cosa o la otra’.  Ambos extremos, el pelagiano y el de la total justificación por la fe sin atención a las obras, me parecen igualmente erróneos, odiosos y peligrosos.

Mi experiencia, propuesta y respuesta coincide con la que tan bellamente expresó Jeanne de Salzmann:

Yo no puedo hacerlo, pero no puede ser hecho sin mí

Pongamos todos nuestros medios, aun sabiendo que no dependemos de ellos.  Porque Aquél del que todo depende ha decidido servirse de ellos en un acto de amoroso reconocimiento de nuestra dignidad y valía.

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