Normalmente, cuando llego a casa por la noche, salgo a pasear un rato con mi esposa y así nos ponemos al día.  Sé que no soy el único que lo hace en mi barrio, porque solemos cruzarnos con las mismas caras conocidas.  Muchas veces, nos saludamos desde la distancia, respetando la intimidad de cada pareja que hace de su caminar un reencuentro.

Las caras de unos y otros, cada día, son las que son…  Reflejan las vivencias de la jornada.  Unos días más alegres, otros más tristes, o preocupadas, o nerviosas…  ¡Es la vida!

Pero hay una pareja en la que demasiadas veces la discusión es la norma, el desplante, las lágrimas…  Sufren y nos hacen sufrir.

Para ellos -y para que ninguno de nosotros caiga en esa situación- va esta canción de Manuel Carrasco.  El amor tiene que llenarnos de vida, no puede ser que nos la arrebate, que nos subyugue, que nos apague, que nos entristezca, que nos mate…

El amor, porque es entrega y porque todos somos imperfectos, un día te hará sufrir y llorar…  Pero no cada día…  Si no, no es amor:

 

 

Empezaron los problemas
Se enganchó a la pena
Se aferró a la soledad
Ya no mira las estrellas
Mira sus ojeras
Cansadas de pelear
Olvidándose de todo
Busca de algún modo
Encontrar su libertad
El cerrojo que le aprieta
Le pone cadenas
Y nunca descansa en paz
Y tu dignidad
Se ha quedado
Esperando a que vuelvas
Que nadie calle tu verdad
Que nadie te ahogue el corazón
Que nadie te haga más llorar
Hundiéndote en silencio
Que nadie te obligue a morir
Cortando tu alas al volar
Que vuelvan tus ganas de vivir
En el túnel del espanto
Todo se hace largo
¿Cuándo se iluminará?
Amarrado a su destino
Va sin ser testigo
De su lento caminar
Tienen hambre sus latidos
Pero son sumisos
Y suenan a su compás
La alegría traicionera
Le cierra la puerta
No se sienta en su sofá
Y tu dignidad
Se ha quedado
Esperando a que vuelva, ey
Que nadie calle tu verdad
Que nadie te ahogue el corazón
Que nadie te haga más llorar
Mintiéndote en silencio
Que nadie te obligue a morir
Cortando tus alas al volar
Que vuelvan tus ganas de vivir
Que nadie calle tu verdad, no
Que nadie te ahogue el corazón
Que nadie te haga más llorar
Hundiéndote en silencio
Que nadie te obligue a morir
Cortando tus alas al volar
Que vuelvan tus ganas de vivir
Nadie
Nadie

 

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