Tomando un poema de Luis Felipe y dotándolo de melodía, Paco Ibáñez nos recuerda que existe una locura cuerda y una cordura de locos.

¡Qué difícil es distinguir una de la otra!  Y, sin embargo, resulta tan necesario…

Ojalá sepamos mantenernos cuerdos en un mundo de locos, y nos dejemos arrastrar por la locura cuando la cordura nos reste humanidad.

Lo sé, es un lío, una locura…  Pero es que la vida no es una ciencia…  Es un arte, es una experiencia, es un Ser que no se deja atrapar bajo etiqueta alguna…  Por mucho que éstas gusten a los cuerdos.

Seamos locos quijotescos…  Para mantenernos cuerdos.

 

 

Ya no hay locos,
ya no hay locos,
ya no hay locos.
Amigos, ya no hay locos.

Ya no hay locos,
ya no hay locos,
ya no hay locos.
En España, ya no hay locos.

Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto.

Todo el mundo está cuerdo,
terrible, horriblemente cuerdo.

¿Cuándo se pierde el juicio?
Yo pregunto: ¿Cuándo se pierde, cuándo?
Si no es ahora, que la justicia
vale menos que el orín de los perros.

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