Pese a dedicarme al marketing, no me gustan las redes sociales.

Son prácticas y útiles, y por eso las utilizo…  Especialmente en lo profesional.

 

Pero en lo personal, no les dedico más de diez minutos al día…  Y tiro largo.

 

Considero que, además de ser unas terribles ladronas de tiempo, hacen más daño que bien.

Y eso por no entrar en la información que uno facilita de si mismo cada vez que las usa.

Pero parece que no importa.

Nos vendemos.

Nos convertimos en mercancía.

Nos exhibimos…

 

Pero no tal y como somos.

Tal y como necesitamos mostrarnos para ser más vendibles.

 

Vemos a los demás como quieren que les veamos.

Y a nosotros mismos, en el espejo, tal y como realmente somos.

Y eso nos destroza.

Porque somos idiotas.

 

Trato de este tema a partir de la página 74 de mi libro Elogio de la Imperfección.

Es un tema importante.

Vale la pena que lo leas.

Puedes COMPRAR EL LIBRO aquí: https://amzn.to/48IeV9e

 

¡Que tengas un día fantabuloso!

Nos seguimos leyendo.

 

Share This