Levántate y anda.

Eso le dice Jesús a un paralítico: levántate y anda.

Y lo hace.

 

No sé tú…  Pero yo, en ocasiones, me siento paralizado por el miedo.

Ante algo nuevo e inesperado, tiemblo.

No avanzo.

Por mí mismo, no logro dar el paso.

 

La oración ayuda.

Confiar.

Saber que hay más fuerzas que las propias.

Recordar que ya lo hemos vivido en el pasado.

 

Levántate y anda.

El miedo no va a desaparecer.

Pero podrás con él…

La fuerza de la esperanza.

De saberse querido y acompañado.

 

Cuanto más necesitado o necesitada estés, más cerca tienes a Alguien que te quiere.

Que te quiere y que acude en tu ayuda.

Que mira por ti.

Incluso más lejos de lo que tú eres capaz de ver.

 

Tú ponlo todo de tu parte.

Todo.

Levántate y anda.

O, al menos, inténtalo.

Puede que sientas una mano que toma la tuya y te lleva…

Tal vez a donde no pensabas ir…

Pero, créeme, es donde debes ir.

 

Si no te resistes, lo verás.

Tiempo al tiempo.

 

Levántate y anda.

El de hoy puede ser un día fantabuloso.

No permitas que no lo sea.

 

¡Nos seguimos leyendo!

 

*Foto de Hans Moerman en Unsplash

 

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