¡Qué duda cabe de que el último año ha sido complicado!  ¡Y el presente y el futuro inmediato no pintan mucho mejor!

Si revisas las noticias a primera hora de la mañana, es fácil que comiences el día con depresión…  Porque los medios de comunicación nos hacen llegar las mil desgracias que se han dado en el mundo en las últimas 24 horas y, por si eso fuera poco, especulan con las desgracias que están por venir…  Muchas de las cuales, por fortuna, jamás se harán realidad…  Aunque ya nos habrán minado la moral.

Pese a eso, hoy he hecho un ejercicio que me ha resultado maravilloso.  He tomado mi diario y he hecho una lectura rápida de las anotaciones de los últimos 12 meses.  Me ha sorprendido comprobar que muchos de los problemas del momento se han convertido en oportunidades, que muchas desgracias han sido superadas, que demasiadas alegrías han sido olvidadas y que muchísimos pronósticos fatalistas se han demostrado erróneos.

Mi diario me ha permitido sentir y gustar que, a pesar de todos los problemas, pérdidas y sufrimientos del último año, tengo muchísimo por lo que dar gracias.  Porque la vida nos hace mil regalos.  Y a veces los pasamos por alto.  Y, demasiadas veces, los olvidamos.

Tener presentes esos regalos despertará nuestro agradecimiento.  Y éste, además de alegrarnos y ayudarnos a soportar un presente a menudo difícil, nos convertirá en regalo para los demás, sean cuales sean las circunstancias.

¡Seamos regalo!

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