Las personas cambiamos, constantemente.

Evolucionamos o involucionamos.

Subimos o bajamos.

Crecemos o disminuimos.

Pero variamos.

Siempre.

 

Hay que aceptarlo, y ´hay que obrar en consecuencia.

 

Hoy en día, cuando releo mis primeros libros o post, me reconozco en las ideas de fondo…  Pero no en las formas.

Me molesta mi lenguaje técnico, culto, casi pomposo.

 

De hecho, esa forma de redactar chocaba con algo que escribí en mis inicios.  Lo encuentras AQUÍ: https://amzn.to/3SAuM4c 

 

Para lograr que todo conocimiento pueda producir un desarrollo del ser humano, será necesario que la transmisión de ese conocimiento sea lo más clara y accesible posible, potenciando un aspecto divulgativo no siempre valorado muy positivamente en el ámbito académico pero que, como nos recuerda Olives,  sí que ha sido históricamente el propio de los grandes humanistas.

 

Creo que escribo más claro hoy que entonces.

Corrígeme si consideras que me equivoco.

 

Hoy no necesito demostrar nada.

Está todo demostrado.

Escribo para comunicar.

Para hacerme entender.

 

Y, por eso mismo, voy a reescribir mis primeros libros y artículos para hacerlos llegar a mucha más gente.

Porque es una pena que haya quien se pierda algunas de esas perlas de sabiduría por culpa de mis formas, de mi necesidad juvenil de demostrar que sabía de la materia recurriendo a un lenguaje culto y especializado.

A eso se le llama inseguridad.

Y pienso ponerle fin.

 

Si a alguno le parece inadecuada la reedición divulgativa de mis primeros textos, que no la compre y no la lea.

 

Al resto, esperad un poco…

Pero sólo un poco.

Porque no tardará en llegar.

 

Mientras, podéis empezar por leer MI ÚLTIMO LIBRO: https://amzn.to/3uk36XL

 

Y tú, ¿te reescribes a ti mismo, a ti misma?

 

¡Que tengas un día fantabuloso!

Nos seguimos leyendo.

 

*Foto de Tyler Nix en Unsplash

 

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