Si algo me ha demostrado el paso del tiempo es que todo y todos tienen algo que merece ser admirado y amado…  Pero, para descubrirlo, hay que contemplar con apertura y atención, y no desde el egoísmo o el afán de apropiación.

Todo y todos tenemos algo de amable, algo que puede llevar a los demás a amarnos.  Basta con que nosotros lo mostremos y los demás lo perciban.

A menudo no es fácil.  O el temor nos lleva a ocultarnos, o la superficialidad nos impide horadar la apariencia de lo ajeno para penetrar y disfrutar de sus profundidades.

Pero merece la pena el esfuerzo, porque es el que posibilita el amar y el ser amados…  Porque es el camino imprescindible hacia una existencia en la que nos concentremos en las maravillas de la existencia y no en las sombras que nos invitan al conflicto y la destrucción.

¿Por qué camino decidimos transitar?

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