Tú, como yo, tendrás algunos dones o capacidades especiales que puedes poner al servicio -o no- de quienes te rodean.  Pero, salvo que seas absolutamente excepcional, esas virtudes que puedes compartir serán unas pocas.

Sin embargo, todos y cada uno de nosotros tenemos a un montón de familiares, amigos y conocidos, cada uno con sus virtudes…  Y cada uno con sus necesidades.

¿Te imaginas cómo podemos ayudar a mejorar sus vidas si ponemos en contacto las capacidades de los unos con las necesidades de los otros?

Bastaría con estar atentos a quienes nos rodean para descubrir los tesoros que residen en su interior y las preocupaciones que les quitan la tranquilidad, sus miedos, sus sueños y sus proyectos.  Puede que nosotros, personalmente, no podamos hacer nada por ellos pero que alguien que conocemos sí que pueda…  Y, simplemente conectándolos, podamos hacer la magia de que sucedan cosas.

Lo sé, no es fácil porque siempre vamos liados y preocupados por nuestros propios problemas.  Pero recuerda que los seres humanos no somos islas, que estamos interconectados y que -de algún modo- los problemas de unos influyen también en los otros.  Si no te animas a probarlo por magnanimidad, probémoslo por interés…  Puede que funcione.

¿Cómo lo ves, lo intentamos?

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