Me gusta la palabra Libertad, cantaba José Luis Perales…  Y casi cualquiera de nosotros podría decirlo con él.  Porque la Libertad es algo que suena bien, que gusta, algo que nos parece un Derecho ineludible de todos y cada uno de nosotros.  Y, sin embargo, muchos no tenemos muy claro en qué consiste la libertad.  Es más, hay muchísima gente que considera que ser libre es hacer lo que uno desea en cada momento…  Y eso no es del todo cierto, salvo que uno tenga muy bien formado su deseo.

Esta mañana he leído una definición que me ha encantado de libertad, pese a que mantengo una relación de amor-odio con su peculiarísimo autor, Alejandro Jodorowsky.  Su idea de libertad es la siguiente:

Libertad es conocerse a sí mismo y actuar de acuerdo a lo que se es.

Fantástica definición que pone de manifiesto que la Libertad no es fácil, que requiere un trabajo de discernimiento y de voluntad para adecuar nuestro comportamiento a nuestra naturaleza.  Ser libre supone descubrir el propio potencial y hacer lo necesario para desarrollarlo, trabajar para llegar a ser el que se es, tratar de dar a luz nuestro mejor rostro.  Nada hay más humano que la libertad, porque nada hay que nos lleve a ser más nosotros mismos…

¿Y si decidimos ser menos de lo que podemos ser?  ¿Será un acto libre o una muestra de falta de libertad, de condicionamientos o de pereza?  Porque, ¿no es lo natural permitir que nuestra esencia de manifieste y desarrolle?

Ésta es la primera de las luchas por la libertad.  Cualquier otra, si no parte de ésta, no es más que un espejismo.

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