Estoy convencido de que eres una persona maravillosa, única, fantástica…  Tú lo sabes (porque te conoces mejor que nadie) y yo también (porque me gusta confiar en las impresiones de quienes me leen)…  Pero puede que el resto del mundo no lo tenga tan claro…  Y no pasa nada…

Bueno, sí que pasa…  Pasa que probablemente te moleste que los demás no perciban lo bueno que hay en ti.  Te molesta a ti, me molesta a mí y -muy probablemente- es algo que nos molesta a casi todos.  Porque hay una parte de nosotros (el ego) que disfruta y se alimenta con la aprobación ajena, se crece con la admiración de los demás y se duele ante su desprecio.

Pues déjame que te cuente un secreto: NO hay solución, nunca le vas a gustar a todos los que te rodean…  Aunque seas una persona buena y sin mancha.  ¡Joder, si crucificaron a Jesús, Dios y hombre verdadero para los cristianos y gran maestro de bondad y humanidad para quienes no creen en su divinidad!  El ‘tío’ era ‘la leche’ y acabó torturado y clavado en una cruz…  ¿Cómo no vamos a ser incomprendidos tú y yo, que no es que no seamos divinos sino que a veces apenas parecemos humanos?

Hay otra imagen, otra reflexión que me ayuda a tranquilizarme cuando me encuentro ante la incomprensión de algunas personas…  ¿Qué nivel de aceptación, qué porcentaje de votos, obtiene la persona que se erige como presidente del gobierno de un país?  Con mucha suerte, algo más de la mitad…  ¡Algo más de la mitad!  Es decir, ¡que no le gusta a casi la mitad de la población del país que gobierna!  ¿Y a nosotros nos molesta que no le gustemos ‘a algunos’?  ¡Anda ya!

Eres una persona maravillosa.  Tú y yo sabemos que no siempre luces con todo tu esplendor, que hay días mejores y días peores.  Pero eres una estrella cargada de luz y amor que está llamada a brillar, a iluminar y a caldear los corazones cercanos con tu amor.  Habrá quien disfrutará al sentir esa luz y calor, y habrá a quien incomodará tu presencia.  No pasa nada, estamos llamados a ser luz y calor para quienes están necesitados de ellas…  El amor no sólo se da, sino que debe ser acogido. 

Esforcémonos en mantener encendida nuestra chispa interior, en no permitir que la desaprobación ajena nos apague, y con el tiempo podremos comprobar que nuestro fuego incendia nuestro mundo, caldeando los corazones de aquellos que consiguen mirarnos con los ojos del corazón…  Esos son a quienes podemos llamar amigos porque, pese a conocer todas nuestras flaquezas y pese a poner su granito de arena para ayudarnos a superarlas, aceptan nuestras limitaciones y se quedan con lo mejor de nuestro ser…  Como también debemos hacer nosotros mismos.

Vayamos con cuidado con el modo en el que nos miramos, no vayamos a convertirnos en nuestro peor enemigo.

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