Los adolescentes como conexión con la actualidad

Tener hijos adolescentes te mantiene al día, te permite estar a la última -no sólo de la música del momento- si no de sus costumbres y formas de hacer.  Cada generación tiene sus costumbres y sus ritos, que -en la mayoría de ocasiones- no hacen más que generar y expresar de un modo nuevo las mismas experiencias por las que ya pasamos sus ancestros tiempo atrás.  Pero es interesante observar cómo se conducen ellos por esto que llamamos vida y cómo se enfrentan a las novedades del día a día.

Un ladrón de tiempo llamado Instagram

La semana pasada, yendo en el coche de vuelta del colegio, una de mis hijas me venía leyendo cosas graciosas que había encontrado en Instagram.  No es la primera vez que lo hace, y agradezco que comparta conmigo lo que le sorprende o divierte…  Pero ese día caí en la cuenta de que es mucho el tiempo que dedicamos a nimiedades, a superficialidades, a la curiosidad malsana de asomarse a la vida de otros a través de las redes sociales…  Y, tal y como lo pensé, lo compartí con mis hijos.  Sofía, que era quien en ese instante estaba leyéndome las curiosidades de Instagram, me miro con sus insondables ojos verdes y -con una inesperada chispa de sorprendida comprensión- me dijo: ups, tienes razón…  Y de inmediato guardó su móvil para hablarme de cómo le había ido la última clase del día, ya que me había puesto al corriente del resto de la jornada durante la comida.

Tomar conciencia de que vivimos narcotizados

No hizo falta más, se dio cuenta con sólo mencionarlo.  Como me la di yo sólo con verla.  Hay ladrones de tiempo, actividades que nos absorben y no nos aportan nada, que nos narcotizan y nos impiden hacer cosas que realmente valen la pena, que nos enriquecen, que nos humanizan, que ayudan a quienes nos rodean…  No importa si es la telebasura, las redes sociales, las series de Netflix o una conversación de café para despellejar a un compañero de trabajo…  No perdamos el tiempo, un bien tan escaso como poco apreciado…  Salvo por quienes se dan cuenta de que ya es poco el que les queda.

Invertir el tiempo con cabeza y corazón

Cada instante, si lo invertimos bien, da fruto.  Podemos divertirnos sin perder el tiempo, aprovechándolo para construir algo grande, para acercarnos a nuestras metas, para hacer más felices a quienes nos rodean.  Detengamos a los ladrones de tiempo, vivamos cada segundo con plena consciencia de que es la semilla del futuro que nos tocará vivir.

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