palabras de verdad

Decían los escolásticos que la Verdad es la adecuación de nuestra mente a lo que Es, por lo que la Verdad propia del ser humano tiene una faceta objetiva (el ser) y otra subjetiva (nuestra particular y limitada aproximación a ese ser).

No he ocultado jamás mis reminiscencias platónicas y mi convencimiento de que el camino del saber pasa más por el re-conocimiento que por la novedad, que la sabiduría tiene más que ver con el des-cubrir que con el adquirir.

La auténtica gnosis supone la total apertura al ser, el vaciamiento de todo prejuicio e imagen idolátrica, la apertura de nuestros ojos, oídos y mente, así como la transformación de nosotros mismos en un recipiente capaz de tomar la forma de lo contenido, de adecuarse a lo conocido, de convertirse en lo conocido, de re-conocerse en lo conocido haciendo desaparecer la dualidad propia del saber científico o profano.

Me gusta cómo lo expresa mi admirado maestro y querido amigo  Javier Melloni en su Cristo Interior:  «La voz de los maestros de todos los tiempos tiene la sonoridad de ese retorno a casa.  Siendo lejanas, resultan extrañamente familiares.  En ello reconocemos que estamos ante las palabras verdaderas».

Abrámonos a esas palabras que vibran en nuestra misma longitud de onda, que se aproximan a lo inabarcable por la misma faceta en que podemos hacerlo nosotros, cordones umbilicales que nos unen a la Fuente de Vida, alimentándonos y ayudándonos a crecer…  Adecuándonos, cada vez más, a ese Ser que somos…  Lo sepamos o no.

No confundamos las palabras verdaderas con el Ser, pero no renunciemos al uno, ni a las otras; al Uno ni a lo múltiple.  Escuchemos…  El que tenga oídos, que oiga.

Seamos buscadores y sembradores de Verdad, peregrinos del Absoluto.

Share This