Conversando con un amigo la semana pasada, este logró que me estallara la cabeza y se me parara el corazón…

¿O me estalló el corazón y se me paró la cabeza?

No lo recuerdo bien -será por el shock- pero sí sé que algo estalló y algo se paró…

Y que eso no es bueno.

 

No fue por nada.

Un comentario inocente.

Alguno puede pensar que una tontería.

Pero hay tonterías que son como icebergs, ocultan mucho más.

Y la parte oculta puede hacerte un agujero y hundirte la vida, como si fueras un nuevo Titanic.

 

¿Que cuál fue ese comentario inocente?

Fue el siguiente:

– Joder, ¡qué ganas tengo ya de pillar vacaciones!  ¡NECESITO unas vacaciones!

 

Vale, lo de irte de vacaciones está muy bien.

Disfrutar de tiempo libre y de la compañía de los tuyos.

Hacer cosas que no sueles hacer.

Maravilloso.

 

Pero estamos a principios de marzo.

Hace nada que fueron las navidades.

¿Y ya NECESITAS vacaciones?

 

Pues, siento decírtelo, pero tienes un problema.

Porque de lo que necesitas descansar es de tu vida.

Y si necesitas descansar de tu vida es porque tu vida te cansa.

Tu vida te agota.

Tu vida te disgusta.

Tu vida no es tu vida.

 

Pasa en las mejores familias.

Pasa en muchos momentos.

Hay cosas, en tu vida y en la mía, que no son como nos gustaría que fueran.

¡Claro que sí!

La existencia es imperfecta.

La de todos.

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Pero que las cosas no sean absolutamente perfectas no es motivo suficiente para gritar ‘¡Que paren el mundo, que NECESITO bajarme de él!’.

 

No fastidies.

Si las vacaciones son tan importantes, necesarias y urgentes para ti…  ¿No será porque aborreces lo que haces?

Si tanto necesitas desconectar, ¿no será porque no has conectado con tu día a día?

 

Entiendo que pueda disgustarte tu existencia.

Pero puede que irte de vacaciones sólo sea una huida.

Una forma de no enfrentarte a una pregunta que no te quieres hacer…

‘¿Qué hago yo para cambiar esta vida -mi vida- con la que no me siento a gusto?’

 

Esa es la cuestión.

Hay que verlo claro y echarle valor.

Y esfuerzo.

 

Nadie dice que sea fácil.

No lo es.

No lo será.

 

Pero se puede.

Se pueden cambiar muchas más cosas de las que pensamos.

Pero hay que ponerse a ello, con inteligencia y voluntad.

 

Toma las riendas de tu vida.

No tomes unas vacaciones de tu responsabilidad.

 

¡Que tengas un día fantabuloso!

Nos seguimos leyendo.

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