Una celebración de lo más incorrecto

Hoy -en países como España- se da una celebración de lo más curioso, por no decir controvertido: el día en el que se conmemora una matanza de niños menores de dos años, ordenada por Herodes I El Grande para tratar de liquidar al recién nacido Jesús de Nazaret (al que consideraba un peligro para su poder político) no tenemos mejor idea que dedicar la jornada a hacer bromas.

¿Una crítica a la creencia en su veracidad histórica?

Independientemente de que uno crea o no en la veracidad histórica del acontecimiento -hay quien afirma que se trata de un recurso meramente narrativo de los evangelios por no encontrarse resonancias de relieve los grandes historiadores de la época- parece extraño el vincular semejante tragedia del imaginario colectivo con un día de cachondeo.

He buscado alguna explicación, y no he encontrado ninguna que me convenza. La mayoría acaban haciendo referencia a las fiestas saturnales del paganismo, o a la fiesta de los locos, pero no responden a la cuestión de fondo: ¿por qué vincular la risa con un día de llanto?  Me encanta el humor, la broma y la risa pero, ¿de veras no había otro día más adecuado? 

Me sale humo de la cabeza y sigo sin comprenderlo como no se trate, justamente, de una burla -con muy mala leche- contra la creencia en la historicidad de ese pasaje evangélico…

El olvido de los Santos Inocentes de hoy

Por otra parte, todavía me parece más sangrante la cuestión cuando hoy sigue habiendo miles de Santos Inocentes, de personas que sufren y mueren sin culpa para que otros perpetuemos nuestro bienestar, nuestra forma de vivir, nuestras comodidades, nuestro poder.

El egoísmo que nos impide ver más allá de nosotros mismos, nos ciega para percibir el sufrimiento que causamos con cada una de nuestras elecciones y decisiones.  Nada de lo que hacemos es baladí, todo tiene consecuencias…  A menudo funestas.  Llevamos muertos, víctimas, sobre nuestras espaldas y a menudo ni nos damos cuenta.  Tú y yo, con nuestras compras, con nuestras palabras, con nuestras acciones y con nuestras omisiones causamos daños que tenemos el deber -humano, no sólo religioso- de evitar y reparar. 

Una propuesta para el día de hoy

Hoy no es, para mí, día de bromas.  Prefiero hacerlas cualquier día del año.  Hoy es un día serio y podría serlo todavía más: ojalá el día de los Santos Inocentes nos llevará a recordar a todas estas víctimas y a hacer algo por ellas, en lugar de a cachondearnos de nuestros semejantes.  ¿No tendrá días el año para eso?

Ahí dejo la propuesta.  Que cada uno haga con ella lo que crea más conveniente.

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