Todo cambia, todo menos el cambio.  También tú y yo cambiamos, nos transformamos…  Evolucionamos o involucionamos, pero cambiamos.  Ya no somos quienes éramos hace unos años y -sin embargo- es posible que sigamos viviendo la misma vida.  ¿Y te extraña no sentirte a gusto o feliz con tu día a día?  ¡Si estás viviendo una vida que ya no es la tuya!

Es preciso pararse, observarse, concretar nuestra jerarquía de valores e intereses actuales…  Y tratar de replantearnos la vida para que sea lo más coherente posible con nuestro modo de pensar y sentir.  Porque lo contrario sólo genera frustración y sufrimiento…  Y no hemos nacido para sufrir sino para vivir.

Debemos replantearnos nuestra vida…  Para hacerla realmente nuestra y darle el rumbo adecuado, la dirección conforme a quiénes somos hoy.

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