Rosa Parks: la heroína de los derechos civiles cuya fuerza nació del cansancio

¿Sabes quién fue Rosa Parks?

Rosa Parks, si has oído su historia con anterioridad, dudo que hayas podido olvidarla…  Porque resulta épica e inspiradora.

Nació el 4 de febrero de 1913 en Tuskegee (Alabama) bajo el nombre de Rosa Louise McCauley (Rosa Parks es su nombre de casada).  En esos años, la segregación racial en el sur de los Estados Unidos era una realidad cotidiana que estaba amparada por la ley.  Como miembro de la comunidad afroamericana, Rosa Parks tuvo que sufrir una legislación que discriminaba a la gente de color en general, y a ella por ser una mujer negra en particular.  Por ese motivo, en el año 1950 se unió al movimiento por los derechos civiles como secretaria de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés: National Association for the Advancement of Colored People).

Cinco años más tarde, el 1 de diciembre de 1955, iba a suceder algo que la convertiría en una heroína, en la primera dama de los derechos civiles, en un valiente icono que cambiaría la historia y la vida de la población afroamericana en los Estados Unidos.

El autobús de la vergüenza

A quienes -por suerte- no lo hemos vivido, lo que voy a explicar puede que nos resulte insólito e incomprensible…  Pero forma parte de la historia.

En la población de Montgomery de 1955, los autobuses de línea estaban señalizados de modo que los asientos delanteros quedaban reservados para la población blanca, los traseros para la población de color y los asientos centrales podían ser utilizados por ambas poblaciones…  Siempre que ningún blanco hubiera de quedarse de pie por falta de asiento libre.

El 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks iba sentada -junto a otras mujeres negras- en la zona central de asientos del autobús de Montgomery cuando un joven blanco entró en el mismo y descubrió que no había asiento para él.  Al percatarse de que seguía de pie, el conductor del bus detuvo el vehículo y pidió a Rosa Park (y a otros dos pasajeros afroamericanos) que le cedieran sus asientos, tal y como ordenaba la ley.  Rosa Park se negó a hacerlo.  El conductor intentó ‘hacerla entrar en razón’ sin éxito.  La amenazó con hacer que la arrestaran.

‘Puede hacerlo’, respondió Rosa Parks…  Pero no se movió.  Y claro, la detuvieron y encarcelaron por perturbar el orden público.

No era la primera vez que sucedía (véase el caso de Irene Morgan) pero, aunque no lo sabían entonces, sí iba a ser la última.

Martin Luther King y el boicot a los autobuses de Montgomery

Como consecuencia de su encarcelamiento, se creó la Montgomery Improvement Association, que fue presidida por un entonces desconocido pastor bautista que hoy todos conocemos: Martin Luther King.  Éste, a través de la asociación, promovió un boicot de la población afroamericana a la compañía de buses.  Comenzó con este mensaje radiofónico:

Estamos pidiendo a todos los negros que no suban a los autobuses el lunes, en protesta por el arresto y el juicio. Puedes faltar a clase un día. Si trabajas, coge un taxi o camina. Pero por favor: que ni los niños ni los mayores cojan ningún autobús el lunes. Por favor, permaneced fuera de los autobuses el lunes.

Teniendo en cuenta que la población de color suponía -en esos años- cerca del 70% de los usuarios de autobús, y que además el boicot no duró un día sino 382, se entiende que ese llamamiento suponía un pulso al status quo donde más le duele al sistema…  En el bolsillo y en la imagen.  Porque la viabilidad de la línea de autobuses con sólo un 30% de sus usuarios era más que discutible, y la imagen de los EEUU en el mundo a raíz del caso de Rosa Parks -que se dio a conocer gracias al boicot a los buses de Montgomery- tampoco era como para sentirse demasiado satisfecho.

Un ‘no’ que lo cambió todo: el cansancio que se resiste

Fue en noviembre de 1956 cuando el boicot dio sus frutos: el Tribunal Supremo de los EEUU declaró la inconstitucionalidad de la segregación racial en los transportes.  Un paso más hacia el reconocimiento de los derechos civiles de los grupos sociales discriminados en el país de las oportunidades.

El cambio comenzó con un ‘no’, con la negativa de Rosa Parks a ceder su asiento.  Ella no permaneció sentada por cansancio físico, permaneció sentada por cansancio moral.  Porque estaba harta de soportar conductas que le parecían indignas, leyes que entendía inhumanas.  Simplemente, se plantó.  Dijo basta.  Sin violencia ni estridencias, con la serenidad y la fuerza que otorga el tener la íntima confianza de estar haciendo lo correcto.

¿Qué podemos aprender de la experiencia de Rosa Parks?

Como ya hemos visto, no era la primera afroamericana que decía ‘no’.  Pero ella lo dijo en el momento adecuado, conectando con el hastío que sentía toda su comunidad.  Por eso hicieron suyo ese ‘no’ y resistieron con la misma serenidad y fuerza.  Y no hay gobierno, ni ley, que pueda resistir que se le enfrenten de este modo…  O aplica una durísima represión, o cede.  Y cedió.

En demasiadas ocasiones, estamos cansados de lo que no nos gusta pero ‘tragamos’ porque nos parece que ‘es lo que hay’.  Es bueno pensar que puede que no seamos los únicos que lo hagamos y que otros muchos estén deseando cambiar las cosas.  Pero nuestro silencio nos hace cómplices de que nada cambie, nos convierte en parte del status quo.

Ojalá nuestro cansancio frente a la injusticia y el atropello, en lugar de a deprimirnos, nos lleve a tomar ejemplo y a decir basta, ya está bien.  Y que nuestro basta se una al de quienes -como nosotros- sueñan un mundo mejor y están dispuestos a hacerlo posible.

A veces lo lograremos y a veces no.  En ocasiones resistiremos y, en otras, cederemos porque no somos héroes.  Somos frágiles y tenemos los pies de barro.  Todos.  Pero es posible que un día nuestro ‘no’ también lo cambie todo.  Porque Rosa Parks también era una mujer normal y anónima, con luces y sombras, hasta que las circunstancias la convirtieron en un gigante para la historia.

Apéndice I: Un vídeo sobre Rosa Parks

En ocasiones, ver y oír a los protagonistas de una historia, nos ayuda a comprenderla con mayor profundidad.  Si tienes interés y tiempo para profundizar en la historia de Rosa Parks y su influencia en la lucha por los derechos sociales en EEUU, aquí tienes este interesante vídeo:

Apéndice II: Algunas frases de Rosa Parks para reflexionar

Si me sigues habitualmente ya sabrás que adoro las recopilaciones de frases, de sentencias, porque son poéticas píldoras que en muy pocas palabras contienen una profunda experiencia y sabiduría.  Aquí tienes unas pocas de Rosa Parks para que puedas disfrutarlas con calma y sosiego:

Hubo gente que dijo que no cedí mi asiento porque estaba cansada, pero eso no es cierto.  No estaba cansada físicamente o, al menos, no estaba más cansada de lo que era habitual tras una jornada de trabajo.  No era vieja, aunque hay quien tiene esa imagen.  Tenía cuarenta y dos años.  No, no era agotamiento físico, simplemente estaba cansada de ceder, cansada de rendirme.

Sólo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre…  Para que otros también lo fueran.

Cada persona debe vivir su existencia, como un modelo para los demás.

Dios siempre me ha dado la fuerza para decir lo que está bien.  Yo tenía la fuerza de Dios y de mis antepasados conmigo.

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