No nos autoengañemos…  Si hemos planeado hacer algo y no lo hacemos, no nos digamos a nosotros mismos que ha sido por falta de tiempo…  Ha sido por falta de interés.  Porque cuando realmente tenemos interés o necesidad de hacer algo, buscamos y encontramos el tiempo para hacerlo.  ¿O acaso no encontramos un hueco cada día para comer, dormir o ir al lavabo?  A menudo, basta con levantarse un poco antes, acostarse un poco más tarde u olvidarse de que existe el televisor.

¿Hay excepciones?  Sí, claro…  Hay momentos puntuales en la vida de uno en los que realmente no hay tiempo para nada.  Pero son la excepción, no la norma.  Y, en cambio, ¿cuántas veces nos excusamos de hacer algo por falta de tiempo?

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