Silencio y meditación

Muchas veces he escrito sobre la profunda y fundamental importancia del Silencio.  Estoy convencido de que ya he compartido la idea de que sólo la palabra que nace del Silencio -y en el Silencio- merece ser dicha.

Pues hoy pongo estas líneas para manifestar que necesito Silencio, que siento que mis obligaciones cotidianas -y las ideas que bailan por mi mente- no me permiten acceder a ese sancta sanctorum que todos tenemos en el centro de nuestro corazón, lugar de encuentro y conexión con Aquél-Aquello de donde venimos, a donde vamos, que es camino, Verdad y Vida.   La fuente de la que brotan estas meditaciones del día se está obstruyendo, por lo que necesito un tiempo para retirar las piedras que impiden su natural fluir.

Si hoy escribiera, simplemente parlotearía, los contenidos saldrían de mi mente y no de más allá de mi corazón…  Así que prefiero callar, hacer Silencio, contemplar y escuchar.  Tomar aire y dejar que me enriquezca y sane, inspirar para recibir inspiración.  Lo necesito, y creo que vosotros lo merecéis.

Así que me recluyo en meditación y contemplación, a la espera de inspiración.  Me siento a escuchar, abriéndome a lo desconocido, a cuanto tenga que ser aprendido y dicho.  Ahora mismo no sé si es cuestión de horas, de días o de semanas…  Sólo sé que debo parar, inspirar y detenerme, antes de poder exhalar una nueva palabra con sentido.  Espero que sigáis ahí cuando la pronuncie.

Hasta pronto, espero que muy pronto.

 

Share This