¿Reservas un tiempo para Dios en tu jornada?

Hay una frase de Dag Hammarskjöld en su ‘Marcas en el camino‘ que siempre me ha parecido profunda y simpática a la vez:

¡Que Dios ha de disponer de tiempo para ti, te parece natural, pero tú no tienes tiempo para ocuparte de Dios!

No tengo tiempo para pensar en Dios, solemos afirmar, ajetreados como nos tiene nuestro día a día.  Me da igual que le llamemos Dios, espiritualidad, trascendencia, Absoluto, Gran Arquitecto del Universo o Silencio.  Lo importante es que no encontramos un momento para ‘eso’ que podríamos llamar, también, la profundidad de la existencia…  Aunque sí lo encontramos para trabajar, para hacer ejercicio, para ver la televisión, para salir con los amigos, para cenar en un restaurante con la pareja o para practicar ese hobby que tanto nos gusta.

Así que no nos engañemos, no es que no tengamos tiempo para Dios, es que es un tema al que no damos importancia y -por tanto- no nos esforzamos por buscarle un lugar en nuestra jornada.  La pregunta es: ¿tiene o no tiene importancia?

¿Sabes cuál es el problema?  Que, paradójicamente, plantearnos si es un tema al que merece dedicarle un tiempo ya exige dedicarle un tiempo  😉

Bromas aparte, si queremos dedicarle un tiempo, siempre lo encontraremos.  Si no queremos dedicárselo, siempre encontraremos una excusa.  Y eso sirve para creyentes y no creyentes, porque la espiritualidad no es algo que pueda cultivarse un día por semana, es una faceta de nuestra existencia que debe impregnarlo todo…  Así que olvídate de llamarte cristiano si tu única relación con lo espiritual consiste en ir a misa el domingo por la mañana, o budista si te limitas a hacer una puja de vez en cuando.

Mi experiencia es que merece la pena reservarse un par de tiempos al día para la meditación o la oración, al comienzo y al final de la jornada, para que nuestro día a día gane en profundidad.  ¿Mi propuesta?  Que hagas la prueba por ti mismo y compruebes qué tal te sienta.  Y en base a tu propia experiencia, decides si le sigues haciendo un hueco en tu agenda o no.

A mí me funciona, ya nos dirás si a ti también.

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