Sé que llevo mucho tiempo en silencio, sin escribir ni grabar. Cada época tiene sus necesidades y circunstancias y, ahora, necesito volcarme en mi familia y mi trabajo, tomar oxígeno, recargar pilas, interiorizar lo vivido y abrirme con libertad y disponibilidad a los tiempos que están por venir.

No quiero emitir verborrea vacía, y soy consciente de que la Palabra nace del Silencio. Así que permanezco callado, con esta breve interrupción.

Volveré a escribir cuando sea el momento, cuando pueda y deba hacerlo, ni antes ni después. Volveré a hacerlo porque forma parte de mi naturaleza, constituye parte de mi respirar interior… Pero lo haré cuando lo que vaya a decir venga de más allá de mi necesidad, cuando transparente lo que está más allá de toda palabra y, por eso mismo, sea sanador, fecundo y pueda dar fruto.

Gracias por vuestros correos, los agradezco de corazón. Aunque no vayan a acelerar los tiempos, es cierto que los endulzan. Confío en reencontraros pronto.

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