La pregunta, primero
No me he vuelto más normal con los años.
De niño me gustaban más los libros de filosofía que el fútbol. Me atraían esas preguntas que no se despachan con una respuesta rápida: quiénes somos, qué hacemos aquí, por qué sufrimos, cómo vivir mejor.
Nací en Barcelona en 1977. Estudié Derecho, hice un Máster en Asesoramiento Fiscal y me doctoré en Ciencias Humanas, Sociales y Jurídicas con una tesis sobre la meta-economía de E. F. Schumacher. Distintos caminos para volver a una preocupación: qué significa poner de verdad a la persona en el centro.
Mi formación no termina en los títulos. He hecho cursos de teología, meditación y filosofía, y soy un lector insaciable. Leer, estudiar y meditar son formas de seguir haciéndome preguntas, de contrastar lo que pienso y de llevar lo aprendido a la vida.
No tengo todas las respuestas. Pero me tomo muy en serio las preguntas.
Mi manera de contarlo
Se aprende mejor cuando sonríes.
Acercar las enseñanzas de los sabios de todos los tiempos a las circunstancias de cada persona es mi manera de cuidar de la humanidad. Compartir lo que nos ayuda a vivir mejor: entendernos, tomar decisiones y encontrar sentido en lo cotidiano.
Las cosas realmente importantes deben estar al alcance de cualquiera. Por eso intento explicarlas como lo haría en una conversación de cafetería, con un buen amigo. Claro, directo, cercano, un tanto informal y, a veces, un poco incorrecto.
Me gustan el humor, la ironía y el sarcasmo. Ayudan a mirar las cosas de otra manera, a aprender y a comprender mejor. Una sonrisa puede abrir una puerta que un discurso solemne deja cerrada. Me tomo las ideas en serio. A mí mismo, lo justo.
Un mes de silencio
Mi regalo de los cuarenta: desaparecer treinta días.
Me regalé un mes de ejercicios espirituales en soledad y silencio. Puede sonar raro. Lo fue. Y no pude haber escogido un regalo mejor.
Mi búsqueda no ha transcurrido solo entre libros. También ha pasado por la práctica, por el silencio y por el encuentro con personas que me han abierto puertas a formas de comprender la vida que no conocía. La filosofía y la espiritualidad me interesan cuando dejan de ser asuntos abstractos y nos ayudan a mirar cómo vivimos.
Aprender haciendo
La inteligencia artificial me cambió la forma de trabajar. Y la vida.
El Máster en Inteligencia Artificial fue un punto de inflexión. Eminentemente práctico, me llevó a trabajar con las herramientas y a descubrir sus posibilidades en problemas concretos. Me cambió la vida y la forma de trabajar.
Hoy la IA forma parte de mi manera de investigar, escribir, preparar clases y desarrollar proyectos. Me interesa lo que permite hacer. También lo que nos exige seguir aprendiendo: preguntar, comprobar, discernir y decidir para qué merece la pena utilizarla.
Ese encuentro entre humanidades y tecnología atraviesa mis libros, mis conferencias y mis formaciones. Quiero ayudar a usar la inteligencia artificial sin renunciar a la natural. Ni a la espiritual.
Ver proyectos y appsLa vida, mientras tanto
Escritor, profesor, directivo. Y aprendiz.
Trabajo como directivo en una empresa de retail, doy clases en la universidad y escribo. Esos ámbitos se encuentran más de lo que parece: en todos hay personas, decisiones, responsabilidades y preguntas sobre el sentido de lo que hacemos.
En la universidad he impartido Introducción a la Sociología para Humanistas y Los mitos: maestros de vida.
Conoce mi propuesta de docencia universitariaSoy padre de cinco hijos y esposo de una mujer maravillosa que no siempre me lee, pero me anima a ser mejor cada día. La vida cotidiana también tiene mucho que enseñarnos.
Escribo porque me ayuda a pensar, a recordar y a compartir lo que aprendo. Intento hacerlo con claridad y cercanía. La profundidad no está reñida con la claridad; tampoco tiene por qué estarlo con una sonrisa.
En camino. Siempre en camino.

